Desde el inicio, la empresa debe estar implicada en el
proyecto porque hay determinadas decisiones que no son responsabilidad ni del
administrador de backup ni del
proveedor que apoye o implante esta solución, como por ejemplo, la retención de
los datos, los niveles de servicio (SLA), los RTO y RPO.
Antes de afrontar una implantación de software de backup se
debe tener claro que es un reto complejo y fundamental para la continuidad del
servicio y del negocio. Dicho de otra forma, si una empresa carece de este
servicio se arriesga a sufrir el cierre completo de su actividad empresarial en
un momento determinado.
Este proyecto representa una garantía de futuro para la
actividad de la empresa por lo que acortar la duración de la implantación, no
analizar los riesgos de forma detallada y reducir costes puede suponer un grave
problema para la empresa porque perjudicarían aspectos clave para el desarrollo
del proyecto.
Los cálculos que dictaminan el espacio que deberá tener el
futuro almacenamiento para salvaguardar la información son cada vez más
complejos porque el dato crece día a día y a esto se suma las nuevas técnicas
de backup como la copia completa
sintética o incremental para siempre cuya característica principal es reducir
la información a salvaguardar.
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